A veinte camas de la mía

Antes de acostarme he descubierto entre las cosas de mi bolso
que te quiero de una forma inexplicable.

¿Es posible que nosotros también hayamos encontrado el amor en un lugar sin esperanza?

Escucho el tic-tac del reloj y me prometo que al siguiente nos levantamos. 
No quiero que me salves, ni de ti, ni de mi, ni de esto.
Y te miro sabiendo que hoy tampoco te vas a romper
porque si cierro los ojos y los vuelvo a abrir aún sigues aqui.

Hoy te siento mio tan fuerte que a veces tengo que sujetarme a la vida para recuperar el equilibrio.
Y quizás no te quedes, o quizás vuelvas luego
pero en este microsegundo solo estás siendo mío.
Y en este.
Y en este.
Y en este

Podría salir de tu cama y huir en este justo momento
pero no sabría vivir sin respirar de ese humo.
Podría salir corriendo sin hacer ruido
con las manos llenas de sangre y las palabras encadenadas a esta cama.
Pero sigo aqui porque ya no se irme.
Aunque quiera. 
Aunque me lo pidas.

Me mantengo quieta cuando te mueves
y encajamos de nuevo los brazos como piezas que se quieren.
Arremolinados en las ruinas de lo que un día nos hizo llorar,
hoy somos un poquito más libres entre sábanas baratas con olor a tabaco. 

Es posible que hayas estado en otras mil camas
más veces de lo que estarás conmigo en esta,
pero la almohada de tu brazo me susurra que esta posición es solo mía. 


Aunque mañana te hayas ido,
aunque te enamores de otra,
aunque me olvides,
este microsegundo sigue siendo mío.
Y eso me encanta.


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Ayer este blog cumplió un añito y por la mañana me regalaron estas letras.
No soy fiel a nada, excepto a escribir en los márgenes de la vida. Este es mi margen y a veces algo más. Supongo que todos tenemos un margen de fallo.
No soy feliz, no soy amor, ni un corazón roto andante, soy un montón de letras encangrenadas por las pérdidas, los fallos y algún que otro tras piés voluntario con las piedras más bonitas del camino. No quiero encontrarme, ni perderme más veces, quiero quedarme flotando en el agua eternamente mientras me hago la muerta.

Feliz añito blog, quiero seguir estremeciéndome contigo muchos años más.

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6 respuestas a “A veinte camas de la mía

  1. Nadie somos nada salvo en esos instantes en que somos todo. Algunos al menos tenemos la posibilidad de leernos y escribirnos, aunque eso nos hace conscientes de ser margen. Da igual estar roto, siempre habrá microsegundos llenos de lo que sin duda es la esencia de la vida, porque sabemos captarlos y escribirlos.
    Un saludo.

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