Mentir del verbo de verdad

De pequeña me obligaron a decir mentiras,
ahora no me creo nada de lo que me dicen después de las doce del medio día.

Recuerdo que en los bancos del parque quedan las cenizas de todas las noches en que los amigos se decían la verdad.
Y en mi buzón hay dos postales que te envié cuando quise reencontrarme conmigo misma. y no me creiste.
Ahora mis mariposas se han intoxicado con las lágrimas de cuando teechodemenos y no vienes.

Dicen que las mentiras tienen las patas muy cortas
y yo mido dos palmos y siete dedos.
Tan curioso como que si no existe la palabra mentira,
no existen las mentiras.
Y si no existes tú, a mi no me duele el corazón de la misma manera.
Porque hay caídas que me han sabido a poco
y sigo raspándome las rodillas contra tí.

A veces tienes razón
y cuando llueve
se ven los te quieros
de mentira que nunca me escribías.
Con tinta invisible, de esa que necesitas ser real para que se vea.
De esas que se borran con el paso del tiempo.

dicen

pero yo ya no soy pequeña
y nadie me obliga a mentir.

Mis mentiras de ahora son los casi te quiero aqui, pero vete hasta allí.
Es tener infinitas formas de decirte que no quiero que vuelvas. A decirme que me quieres, como si siguiera siendo sabado noche, en este lunes que amanece.

Pero tú puedes llamarlo como quieras.
Que a ti ni mi poesía te entiende.

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