Tus dos vidas.

Como quien no quiere irse
te agarraste tan fuerte a mi corazón que terminó yéndose contigo en todos los momentos que tenía que estar de mi parte.

Me diste un beso
y dijiste que asi era mejor,
con pequeños rotos de voz que bien se parecían a los de mi mirada
que se habia quedado enmudecida.

No había momento mas preciso que el que más me iba a doler cuando te fueras
y lo cogiste a la primera de cambio de planes.

Porque ante la antenta mirada de los demas siempre tuvimos que ser perfectos,
rebosantes de amor y prosperidad que se quedó en pequeños matojos de inseguridades,
reclamos
y te quieros.

Que donde las cosas no estan bien, no hay madrugador, ni Dios que las arregle.

Que si ayer dolía
esperate a sentirlo mañana cuando se enfríe la herida o cuando alguien meta el dedo en ella.

Entonces asi nos diremos que fuimos inútiles por querer ir paralelos al destino sin tocarlo. Por ir de listos y creer que
por separarnos nos ibamos a querer menos.

Porque siempre que mi vida dependía de la tuya, ganabas dos vidas.

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3 respuestas a “Tus dos vidas.

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